Instalamos las pantallas aislantes de lana de roca en el galpón de forja hace un mes. El cambio en el nivel de ruido perimetral fue inmediato. Antes, las mediciones en el exterior marcaban picos de 92 dB durante la operación de los martillos neumáticos. Después de montar los paneles de 100 mm con revestimiento elastomérico, el pico bajó a 64 dB. El personal de mantenimiento que trabaja a 15 metros de la línea de forja ahora puede comunicarse sin levantar la voz. La instalación tomó tres jornadas completas con dos técnicos. Lo que más me convenció fue la rigidez del anclaje: los paneles no vibran con el impacto, cosa que sí pasaba con las soluciones de espuma que probamos antes. El informe de atenuación que nos entregaron muestra una reducción sostenida de 28 dB en el rango de 125 a 4000 Hz. Para una planta que necesita cumplir con la normativa de higiene industrial B2B, este sistema resuelve el problema de fondo sin agregar volumen muerto al galpón.
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